Anna Quintana

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Técnico deportivo en Espeleologia

Técnico deportivo en Media Montaña

​Técnico deportivo en Esquí alpino

2º nivel en Primeros auxilios

Licenciada en Bellas Artes. Fotografía.

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13 MITOS SOBRE LAS AVALANCHAS (parte 2)

December 13, 2019

13 MITOS SOBRE LAS AVALANCHAS. (parte 2) 

 

 

Esta es la segunda parte del post 13 mitos sobre las avalanchas, donde se resumen 13  errores fatales sacados principalmente de una de las biblias de la gestión del riesgo, el 3x3 avalanchas de Ed. Desnivel

 

 

 

 

 

 

Si hay huella es seguro

 

Cuando en una pendiente no hay espacio sin pisar se podría decir que esto es cierto.

 

El manto nivoso se estabiliza si es pisado constantemente.

 

Pero las trazas aisladas no son indicativo de seguridad.


Las huellas antiguas no nos dan garantías de nada. El manto nivoso puede haber sufrido cambios, no tiene porqué seguir siendo estable en el momento que pasamos nosotros.

 

Un ejemplo claro es en primavera. A primera hora la nieve endurecida por el rehielo es muy estable. Sin embargo, unas horas después las mismas palas pueden ser muy peligrosas.

 

Las marcas de animales son aún menos fiables. Un rebeco, por ejemplo, pesa la mitad que una persona adulta. La sobrecarga que genera en la placa no es comparable.

 

Cuando abrimos traza también pensamos que si pasa bien el primero es que no hay peligro.

 

Pero esto no es cierto.

 

Dependiendo de la cohesión de las capas, estas pueden aguantar varias pasadas hasta que se desencadene el alud.

 

 

 

 

 

 

Tras 2 o 3 días, la nieve caída se comprime y es totalmente segura.

 

 

En un primer momento pueden producirse avalanchas espontáneas de nieve reciente. Tras unos días, este tipo de aludes espontáneos ya no se producen. 

 

Pero eso no significa que no haya peligro de avalanchas.

 

Cuando la nieve reciente se comprime por su propio peso, los copos se unen y pueden formar una placa.

 

Lo que determina la existencia de aludes no es tanto la cohesión entre estos cristales de nieve, sino  la cohesión entre las distintas capas, es decir, su resistencia basal.

 

La cohesión entre capas es un proceso mucho más lento que puede durar muchos días dependiendo de las condiciones.

 

Por ello, aunque la capa superficial de nieve fresca haya transformado, no quiere decir que todo el manto nivoso sea estable.

 

 

 

 

 

 

Un terreno de base irregular fija  el manto nival

 

 

Esta idea es cierta con la primera nevada que cae directamente al suelo; y también al final de temporada.

 

Las avalanchas de fondo deslizan sobre pendientes lisas de hierba generalmente.

 

Pero normalmente, las diferentes nevadas van alisando el terreno de forma que las capas que se deslizan lo hacen sobre capas inferiores de nieve.

 

!          En este escenario, las rocas aisladas debilitan el manto de nieve y no ofrecen ninguna

             resistencia ante una avalancha.

 

 


 

 

 

 

Las placas de nieve son duras y suenan a hueco

 

 

Este concepto erróneo viene provocado por la asociación de la palabra "placa" con una capa dura.

 

Pero la realidad es que las placas más peligrosas son de nieve blanda.

 

Una placa de nieve blanda puede desprenderse con una sobrecarga mínima; al contrario, las de nieve dura son más resistentes.

 

Se hace indispensable saber diferenciar la nieve polvo sin cohesionar, de la nieve polvo cohesionada.

 

Mientras que la primera puede generar aludes "inofensivos"; las placas de nieve polvo cohesionada son peligrosas y pueden empezar a deslizarse con una sobrecarga mínima.

 

Con el test de la pala podemos ver la diferencia entre ambos tipos de nieve: si la nieve polvo está cohesionada, podemos levantarla con la pala sin que se desmorone.