Anna Quintana

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Técnico deportivo en Espeleologia

Técnico deportivo en Media Montaña

​Técnico deportivo en Esquí alpino

2º nivel en Primeros auxilios

Licenciada en Bellas Artes. Fotografía.

Nº Registre oficial de Professionals de l' Esport: 017651 

teléfono o whatsapp:

601 211 388

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guiesabisme@gmail.com

(Trabajamos principalmente en Cataluña)

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13 MITOS SOBRE LAS AVALANCHAS (parte 1)

December 5, 2019

13 MITOS SOBRE LAS AVALANCHAS. 

 

 

 

FALSAS CREENCIAS Y ERRORES FATALES

 

Cada vez hay más accidentes de avalanchas.

 

Pero, ¿a qué es debido?

 

Cada vez tenemos más información, de más calidad y más accesible, gracias a los boletines de aludes BPA, las previsiones metereológicas y los mapas ATES.

 

Lo cierto es que todavía perduran muchas falsas creencias o verdades a medias en torno a los aludes.

 

Una falsa creencia puede ser más peligrosa que el simple desconocimiento, ya que nos hace actuar con más confianza.

 

El motivo es, posiblemente, lo rápido que ha cambiado la práctica de la montaña, y en especial, el esquí de montaña, desde que se empezó a practicar a principios del s.XX en los Alpes.

 

Hasta esta fecha, el alpinismo y la montaña invernal prácticamente sólo se realizaban a final de temporada, cuando las condiciones son más suaves.

 

En primavera, las condiciones de calor y humedad de la nieve propician un tipo de aludes, los de fusión. Estas avalanchas suelen producirse cuando, al subir la temperatura, la nieve va cogiendo agua y acaban cayendo por su propio peso.

 

Es la clásica avalancha de día de calor, avanzado ya el día, tras horas de tocarle el sol.

 

Sin embargo, con el rápido avance de la tecnología en cuanto a materiales y tejidos, y el profundo cambio en la percepción de la montaña que ha sufrido la sociedad en las últimas décadas, han hecho que cada vez más personas se aventuren a practicar la montaña en pleno invierno.

 

No solo el esquí de montaña, también el alpinismo, las raquetas de nieve, snowbikes, motos de nieve, etc...

 

Inevitablemente, muchas de las ideas que habían hace décadas sobre los riesgos en condiciones primaverales siguen a la orden del día para muchas personas. 

 

Pero no son aplicables a las condiciones invernales.

 

Aquí planteamos 13 mitos o errores sacados de una de las biblias de la gestión del riesgo, el 3x3 avalanchas de Ed. Desnivel

 

 

 

Las avalanchas se desencadenan por encima nuestro de forma espontánea

 

Lo cierto es que casi nunca es así.

 

En la mayoría de los casos los aludes los provocamos nosotros.

 

En primavera, cuando la nieve está húmeda y las temperaturas son más altas, se pueden dar aludes espontáneos entrado el día.

 

Sin embargo, los aludes de placa suelen desencadenarse por una sobrecarga en el manto.

 

Casi siempre es provocada por los propios esquiadores o montañeros.

 

La placa se puede romper tanto por encima nuestro, como por debajo, por el punto más frágil.

 

 foto: Garret Grove

 

 

 

Las avalanchas no se producen cuando hace mucho frío

 

Sí que se producen y son más habituales de lo que nos gustaría.

 

Antiguamente se creía que el calor favorecía las avalanchas mientras que el frío era signo de estabilidad. Generalmente en primavera esto es cierto.

 

Pero en pleno invierno es justo al revés.

 

Los aludes de placa pueden producirse incluso con temperaturas extremadamente frías.

 

Cuando las temperaturas se mantienen muy bajas y la nieve es seca, las tensiones en el manto nival pueden prolongarse durante días sin disminuir su peligrosidad. 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando la capa de nieve es fina no hay peligro

 

Tenemos tendencia a creer que si hay muy poca nieve no hay peligro.

 

La confusión puede venir porque una capa gruesa de nieve reciente es más peligrosa que una muy fina.

 

Sin embargo, las grandes nevadas con temperaturas suaves hacen que el manto se cohesione más rápido por el propio peso.